Dice Jorge, el poeta negro que admiro.

 


*Por Artigas Osores


"Me sobran dedos de una mano, para contar a los seres humanos blancos buenos".
Dice Jorge, el poeta negro que admiro.
En su memoria...
En los puertos de Bahía, Santos y Río de Janeiro, siguen atracando los barcos negreros...
Hombres y mujeres negras, caminan descalzos arrastrando las cadenas, destino a las haciendas.
El látigo furioso castiga cortando la piel y la tierra del nuevo continente absorve la sangre roja de los ancestrales del poeta
Más de quinientos años después, no mucho ha cambiado, dice el poeta negro que admiro.
En los mares del viejo mundo, hombres, mujeres y niños mueren ahogados huyendo del hambre y la miseria de su tierra madre.
Y los que tienen la dicha de salvarse, van presos y después los deportan, para que regresen y mueran de hambre en sus tierras.
En América del Norte, la policía asesina a jóvenes por el delito de haber nacidos negros...
El sistema politico, el poder económico y la cultura que predomina, es la del hombre blanco.
En Brasil, la tierra del poeta que admiro, las cárceles están repletas de negros.
En las calles los niños abandonados ( meninos de rua) también el color de la piel es negra.
Las familias pobres y humildes, al límite de la miseria, habitan casas precarias en las favelas. Los qué sobreviven en las periferias, también tienen la piel negra...
Los que revuelven la basura...
Con las pupilas iluminadas, me cuenta el poeta que admiro.
No por acaso, la piel de los tres poderes del estado es blanca.
En los palacios de gobierno, en los edificios lujosos de los parlamentos y en los sillones decorados en oro, dónde la justicia condena los negros, todo es absolutamente blanco.
Para la justicia ser blanco es ser bueno y todo negro al nacer, ya nace culpable...
En la mesa de un bar junto a la calle, Jorge el poeta negro que admiro, dice que le sobran dedos de una mano para contar a los blancos buenos.
La religiones que dicen que todos somos iguales ante los ojos de dios y que él todo lo vé.
Pero se olvidaron de decir que dios está desde hace mucho tiempo, entretenido contando billetes y monedas ...
Cómo si fuese un dictamen de dios...el saber es blanco y la ignorancia negra.
En el vaso sobre la mesa, el hielo se derrite lentamente en la caipirinha.
Paulo, Lucas y yo, hace tiempo que dejamos de sonreír.
Nosotros los tres, que tenemos la piel blanca y nos identificamos como amigos de Jorge, también somos culpables...
La poesía del poeta negro nos señala, nos acusa y nos condena...
En la memoria de Jorge, sus ancestros siguen sangrando y muriendo...
- Me sobran dedos de una mano, para contar a los seres humanos blancos buenos.
Dice Jorge, el poeta negro que tanto admiro.
Sus poesías negras, como un látigo rompen la piel blanca y abren heridas en nuestra alma...
En el vaticano, el Papa blanco de rodillas frente a la cruz, pide perdón y reza...
Pero dios no lo escucha, está distraído contando billetes y monedas...

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